Números con Letras

Pienso, miento y pensamiento

May 5

Gilberto

Era fácil reconocer que tú eras el villano de la historia
tu mirada te delataba
tu aliento me emborrachaba
un intruso que llegó con regalos
porque esa era su manera de conquistar
por primera vez la vi llorar
por primera vez la vi viajar (sin mi)
le diste lujos y eso fue difícil rechazar

Tus regalos eran “mejores” que los de mi papá:
nunca voy a olvidar ese cochecito azul de control remoto
tú te reíste cuando lo viste
era de mi padre y tú te burlaste
lo disfruté con cierta melancolía
pero tus regalos no eran los mejores:
nunca voy a olvidar esa bicicleta negra
porque sabías que eso era justo lo que no quería
(al menos yo lo sabía)
dejé que se oxidara en el balcón
jamás me interesó aprender a andar en ella
una bicicleta negra,
ese era el color de tus regalos

De tu boca salían muchas palabras
palabras que nunca antes había escuchado
y boquiabiertos los dejabas
“una persona muy culta”, decían
viajabas y tomabas
y a ella te la llevabas
una botella tras otra
en un coche tras otro
y, mientras tanto, mi padre se desvanecía
en su propia sombra
de él recuerdo el aserrín
de ti recuerdo esa sierra que corta la madera

Tu casa siempre oscura y fría
mármol en el primer piso y madera en el segundo
(el tercero no lo recuerdo)
y en tu recámara… ahí la seducías
la tocabas en frente de mí
yo me defendía y tú respondías
lo sabías
por eso me mirabas tanto y tan poco
jugábamos a:
“le declaro la guerra a mi peor enemigo que es…”
¿cómo acabaste siendo un niño?
tan viejo que te veías
y mientras tomabas te despeinabas
así que era fácil notar tu ebriedad
era fácil despreciarla

¿Quieres hablar de psicología?
eres una o más etapas de mi vida
fueron los años en los que yo debía aprender a aceptar una derrota
una derrota muy importante
no fue con mi padre, sino contigo
y, desafortunadamente,
contigo perdí batallas, pero no la guerra
al final yo gané
al final ella terminó durmiendo conmigo
y tú te fuiste derrotado en una guerra de pastel con flan
dejaste de llamar por las noches pidiéndole que te lo regresara todo
y ella ya no llegaba con aliento tambaleante
cambiaste de cara y ya nunca la pude ver
pero me la imaginaba
así desapareciste

Ahora te recuerdo porque te tengo
por primera vez odié
pero de eso tengo que aprender (como dije antes)
eres parte de mi sombra que justo ahora se asoma
… me asombra (pa’ la rima)
y, según Jung, te tengo que aceptar (o algo así)
o me tengo que aceptar contigo
esta es una etapa más
a veces me comporto como tú, lo sé
veo muchas similitudes en mí con el recuerdo que tengo de ti
me parezco a ti pero sin el dinero

Hace unos meses pasé por esa casa
pude ver la luz de una la televisión 
que se reflejaba por una de las ventanas
te imaginé ahí, solo y  viejo
me atreví a tocar el timbre pero no hubo respuesta
quería platicar contigo
quería verte y que me vieras
¿quién eres?
¿cómo estás?
¿puedo pasar?


Apr 23

La sombra

Lo primero que llama mi atención del cuarto en el que me encuentro es la luz que entra por la ventana y rebota en las otras tres paredes y en el espejo que cuelga en una de ellas. Todo se ve tan claro, tan brillante, tan falso. Camino hacia la ventana sin mirar el espejo y cierro las persianas.
–¿Quién eres? le pregunto nervioso.
No recibo ninguna respuesta. Me parece que todavía hay demasiada luz como para podernos comunicar. Tomo la brocha y el bote con pintura negra para oscurecer el cuarto. Siento su mirada pero no me siento presionado, de hecho, me olvido por un momento de que está ahí. Me absorbe una sensación que surge con el hecho de estar cubriendo la ventana con pintura negra. Disfruto cada brochazo, cada espacio cubierto. Es una actividad hipnotizante. Me siento útil porque puedo ver inmediatamente el resultado de mis acciones.
Cuando termino de pintar la ventana, dejo caer la brocha en el bote y me quedo viendo por un momento el piso. Antes había una alfombra que hacía que el cuarto tuviera menos eco, pero ahora los sonidos (y la luz) rebotan también en el piso y puedes diferenciar el sonido de los pies sin calcetines, con calcetines o con zapatos.
Pero sus pasos nunca se escuchan.
Y entonces le dije:
“Me acorde cuando éramos niños y tú te quedabas como castigado en una esquina. A veces me mandaban contigo y me enfurecía. Yo no quería ser como tú, yo más bien buscaba ser el mejor y a ti te dejaba lo peor. Nunca disfruté tu compañía y quise olvidarte. Lo conseguí por un tiempo porque dejé de voltear a ese rincón donde te hice vivir. Pero ahora me doy cuenta que siempre estuviste aquí, detrás de cada duda, de cada enfado, de cada enfrentamiento con lo que no creía ser yo sino tú. Las cosas han cambiado, los significados con los que me identificaba se han derrumbado. He visto cómo sucede eso poco a poco y entonces me acuerdo de ti. Ahora me veo como tú, escondiéndome de esos derrumbes en un rincón. Mis pensamientos, mis ideas y mis acciones son mis contradicciones. Y tú siempre has estado ahí. Eres lo que nunca quise ser y ahora de eso tengo que aprender. Quiero escucharte, sé que tienes mucho qué decir, por eso estoy aquí y desde este rincón te voy a observar como tú lo hacías conmigo.”

Me quedé observando en silencio esperando una respuesta. Por un momento pensé que no diría nada hasta que se levantó de su esquina, se puso en medio del cuarto y me dijo:
“Güey, va a ser un pedo quitar esa pintura de la ventana.”


Mar 23

Simplemente el cielo

Una persona caminando siempre con el cuello doblado mirando hacia abajo. Vive su vida de esa manera, siempre mirando hacia abajo. Se viste, se disfraza, ríe y llora siempre de esa manera. No puede tomar una copa de vino, así que pide un popote. Ya ha encontrado una manera de adaptar el mundo a su manera de vivir. Sigue habiendo varias cosas que lamentablemente no puede hacer aunque lo intente, como andar en bici o ver una película en el cine o ver un paisaje. Un día se topa con una mujer, lo sabe por su olor, sus tenis y sus pantalones. Intenta mirar un poco más arriba hasta que llega a un punto donde devuelve su mirada hacia el piso y se va. Un día decide ir a un mirador. Está ahí y sabe que hay un mundo frente a sus ojos. Toma el valor para erguir su cuello y mirar el paisaje. Lo mira por unos segundos. Lo inunda una sensación muy fuerte que lo hace retomar su posición habitual y seguir así. Otro día se topa con otra mujer, está vez él tiene más valor que antes y está decidido a mirarla a los ojos. Cuando por fin levanta la mirada se da cuenta de que ella tiene la mirada hacia abajo. Ella se va y él devuelve su mirada hacia el piso. Él mira fotos. Le gusta mirar fotos. Así es como él conoce el mundo; con imágenes que alguien más ha visto con sus ojos, no con los suyos. Le gusta tocar el piano, lo hace como el amigo de Charlie Brown. Su vida es así. Ha intentado subir la mirada, lo ha hecho, pero sigue prefiriendo tenerla abajo. Un día caminando con la mirada hacia abajo se topa con el número 5. Sigue caminando y ahora es un 4, un 3, un 2… 1. La ve a ella acostada en el piso mirando hacia arriba. Se miran un momento. Ella le sonríe y le hace una seña de que mire hacia arriba. Él voltea hacia arriba y ve el cielo. Simplemente el cielo.


Mar 3

Escribir cuando ya no hay con quién hablar

Escribir cuando ya no hay con quién hablar
sigue habiendo algo
nadie sabe qué
bueno, eso es lo que nos hacen pensar
pero en realidad algo tienen que decir
tal vez no saben cómo
tal vez no sabe cómo
roces constantes
silencios incómodos
seguro algo ha cambiado
¿ya nos conocemos mejor?
puede que sea eso
a nadie le gusta conocer tanto a alguien más
muchas desilusiones
uno siempre esperando algo del otro
sin saber que uno espera; uno espera
no nos gusta esperar
(eso decimos)
mientras tanto, seguimos esperando
no sabemos cómo, cuándo o dónde
para qué, por qué y quién
pero algo tiene que pasar
algo agradable (de preferencia)
me frustra saber que no lo hice bien
que no encajo en un ideal
quiero ser el ideal
el correcto
en serio lo intento (en serio lo creo)
¡acciones!
eso es lo que se necesita para demostrar
el problema son las interpretaciones
(está bien: ese es solo uno de los problemas)
hay algo que me hace no confiar en mí mismo (y los demás)
algo que escuché por ahí
muchas veces no somos conscientes de lo que hacemos
y, por lo tanto, acomodamos nuestras explicaciones de eso que hacemos
tenemos tiempo para eso
tenemos palabras para eso
por eso me gusta mucho eso que dice Dr. House
“todos mienten” o algo así
claro
lo único que quiero después de un día de trabajo es ponerme cómodo
eso se entiende
pero
¿me entiendes?
las acciones no mienten
las interpretaciones, sí.


Feb 29

¿Te las andas tronando tan temprano?

En mi imaginación estoy todo el tiempo contigo
siempre desnudos
mirándonos
a escondidas
deseando más
pensando menos
compartiendo lo privado
con la voz muy baja
el corazón muy alto
vamos a donde nos llevan las sensaciones
cada vez más cerca
seguro se puede estar más cerca
adentro
en el fondo
como en una cueva
una fogata
y nuestras sombras se reflejan
se pierden
en una sola silueta
¿qué parte de tu cuerpo no he tocad?
o
¿y el alma?
¿en dónde está?
quiero seguir encontrando
para eso estamos
si estamos…
juntos
fin.


Feb 23

Chiste local

Yo no sé si dos puedan llevarse como tres.


Feb 14

Otro cumpleaños

Estoy solo y pienso en gente
reuniones
quiero darles algo
compartirles algo
impresionarlos tal vez
eso parece darle sentido a mi reunión con ellos
quiero ponerme a hacer algo
crear
me motiva
tal vez podamos hacerlo juntos
tal vez deba hacerlo solo
como ahora
espero que alguien lo lea
no estoy tan solo
todos están porque tienen que estar
adentro y afuera
(o sin la “a”)
no sé de qué dependa esa perspectiva
real o imaginario
imaginar también es real
pero todos sabemos la gran diferencia
soy un humano imaginario
esa es la gran diferencia
me comunico estando detrás de las trincheras
(de lejitos y sin tanto detalle para no ahogarme en saliva)
trinches güeyes que se creen reyes
empezando por mí (claro, lo tenía que decir)
vengo en son de paz
bailo al sol de pié
basta de tratar de hacerlo sonar bien
pero en verdad parece una danza
un ritual del que no nos acordamos
decimos lo que sabemos que es correcto, mirrey
(primero)
pero después:
“la soledad se siente cuando callas lo que realmente tienes que decir”
no me preguntes a mí, yo tampoco sé
acuérdate que estoy detrás de un montón de palabras
y me defiendo
así que mi respuesta resultaría estética
(una agradable apariencia)
¿pero en dónde estaba?
ah sí…
otro cumpleaños.


Jan 31

Miente mente mesta

Se puede empezar con lo que sea, nada más para que lo vean
ahí está, ya empecé…
ahora hay que empezar a seguir para que se mantenga a la vista
¿motivo?
eso viene antes de empezar
casi no se ve
pero se siente
la mente miente
o sea, convierte
¡ah, creo que ya entendí!
nos transformamos
hay una fiesta de disfraces en todos lados
eso suena divertidísimo, ísimo, ísimo
y yo con el mismo disfraz de “yo” todo el tiempo
puedo hacer la misma cara mil veces
soy el mil caras iguales porque no quiero que me de un aire
o tal vez ya me dio uno
¡jajaja, eso estuvo genial!
me gusta mi propio “enlace”
me gusta mi chiste
me gusta mi zapato aplastando tu cara
no, no es cierto, yo no uso zapatos
además la vida es demasiado bella como para estar cómodo
o algo así
yo como digo una cosa digo la misma pero con otras palabras
y sin darme cuenta (eso es lo más cabrón de todo)
sé hacer varias cosas
mamá, mira… ¡mira mamá!… ¡mamá!… ¡mamá!
mamá nunca volteó así que me tuve que ir a matar insectos
(y fue justo ahí cuando volteó)
eso me sigue pasando sin mamá
entonces el tiempo es cíclico (y lineal)
suena cabrón, ¿no?
yo sí podría nombrar tres libros que hayan marcado mi vida
aunque si fuera político la cagaría “bien cabrón todo el tiempo”
ahora lo entiendo, pero no voy a votar por él
no quiero pendejos como yo en un puesto como ese
bueno, voy a ver una película en internet
y voy a descargar un chingo de música bien culera
porque esa es la que más les duele a esos hijos de puta
los amo a todos.


Jan 15

Mi mo mu

Se necesita silencio para escuchar el ruido
tantito de ese valioso tiempo desperdiciado
lo camino sobre pies arrugados y doloridos
esas palpitaciones siempre estuvieron
¿lo recuerdas?
subir o bajar
no importa
lo que cuenta es ir y estar
contemplar
aceptar que ahí está aunque quisieras salir corriendo
aunque quisiera llorar
aunque quisiera que me tocaras
más abajo
¿cuál es la pregunta?
escoge una respuesta; tienes muchas
(tenías)
¿cómo se dice “yo” sin apego?
quiero ser grande, lo más grande que se pueda
aún así seguiría siendo muy pequeño
te das cuenta que cuando te das cuenta… ya cambió
ya comió pero le falta eructar (eruptar)
eso lo has escrito una y otra vez
¿lo recuerdas?
mi linterna fundida
las pilas en la sopa
mis peores momentos esperando en un rincón
los mejores debajo del colchón para que no me los roben
por eso me gusta acostarme (contigo)
¿en dónde está el “pssshhhht” para cubrir los malos olores?
te miro y te miro y te miro y te miro
te miran y miras y miro que te miran y que miras
eres mi mi mi mi
siempre lo has sido
desde ese “mío” te miro con mis ojos porque son míos
este frío no es tan cálido como lo imaginaba
¡salud! (con acento en la u)
¡gracias! (con punto final).


Nov 22

La torta que me comí antes de dormir y el agua que me despertó en la madrugada para ir a mear

La inocencia me sonrríe desde lejos y yo en un pequeño bote apenas la reconozco con ese nombre. Contemplo mi propia sombra sin su protección. Sé que me dirijo a alguna parte pero es mejor pensar que no hay dirección alguna, que no hay sentido alguno. Me parece que ya todo ha sido planeado con tanta exactitud y eso me asusta. Claro que también puedo argumentar todo lo contrario para que al final intente encontrar lo que puede haber en medio. Eso sí tiene sentido. ¿Y ahora qué perspectiva me falta? Todo cambia, pero… ¿qué más?
La razón tiene sus límites, así que ni se te ocurra usarla más de diez minutos. Recuerdo aquella vez que estaba muy contento y sin darme cuenta me puse muy triste. Eso sigue pasando. ¿Debo seguir preguntando por qué o ya estoy grande para eso y ya debería saberlo? (o por lo menos creer que lo sé poniendo cara de: así pasa-es como todo-uno nunca sabe-pero bien que sabe). Quiero madurar pero ni siquiera me di cuenta cuándo dejé de ser un niño, ni siquiera sé si alguna vez lo fui. Etapas. Debe haber alguna explicación. Vamos a categorizar. Empecemos por los opuestos porque eso es fácil y difícil. Difácil. Ahora hagamos una escala ascendente o descendente para unir los opuestos. Ya tenemos los matices. Las luces se prenden y se apagan. Entre eso hay algo que no alcanzo a ver. Con la razón digo que la razón no tiene toda la razón y entre eso hay algo que no alcanzo a ver. ¿Qué más?
Nada más (mucho más).


Oct 14

A veces se me olvida tomar agua

Fui hacia la cocina después de haber comido las sobras de una ensalada a la que no le pude encontrar un sabor tan agradable como para comerla toda, así que tuve que dejar las sobras de las sobras de vuelta en el refrigerador. Al cerrar la puerta del refrigerador me doy cuenta de que se me ha olvidado tomar agua. ¿Cuándo fue la última vez que tomé agua? No recuerdo. Eso me hace pensar que tal vez ya ha pasado un buen rato desde la última vez que tomé agua.
Pero déjenme les cuento que esto es algo que me sucede mucho. Se me olvida tomar agua. ¿Es normal? (preguntaría Carolina). A mí me gustaría saber a cuánta gente se le olvida tomar agua y cuántas de esas personas (que antes eran gente) se dan cuenta de que se les ha olvidado tomar agua. Porque puede que así sea; simplemente casi no tomamos agua y ni siquiera resulta ser algo importante, a menos de que te encuentres uno de esos anuncios que te recomiendan tomar mínimo dos litros de agua diarios. Entonces ahí te preguntas cuántos litros o mililitros has tomado en lo que va del día. O tal vez no.
Creo recordar la primera vez que me di cuenta de que casi no tomaba agua. Fue un momento muy confuso. Era la primera vez que me daba cuenta de eso (repito), además no lo dudé, tenía mucho sentido a pesar de que nunca antes me había puesto a pensar en eso (y a pesar de que antes dije que había sido un momento muy confuso). Sentí que me cayeron muchos veintes en ese momento porque esa podía ser la razón de muchas “cosas” (no voy a explicar qué cosas). ¿Qué hice después de eso? Lo obvio. Tomé agua… mucha agua.
Desde entonces he estado olvidando y recordando eso de tomar agua. Hoy recordé que lo había olvidado, así que tomé agua… no mucha.


Sep 19

Nunca hay nada que jamás lo sea todo siempre

Una, dos… tres. Vi el futuro. No es nada sorprendente cuando estás acostumbrado a hacerlo incontables veces al día. Pero más bien no es nada sorprendente porque la mayoría de lo que veo del futuro no pasa. Muchas veces, pensar en una inevitabilidad, como el final de algo, es lo que más disfruto. Ahí es cuando una de esas vocecillas surge (una de esas que seguro ya saben cómo surgen) diciendo que eso seguro sí va a pasar. El problema es “cuándo”. Ese es el problema número dos de imaginarse el futuro. El problema número uno es perder de vista el momento en ese otro momento menos real que el momento presente fuera del pensamiento del futuro. El problema de enumerar problemas es que esto se empieza a poner medio científico, como si yo supiera mucho de esto. Pero no.
Hay algo muy interesante detrás, o más bien, durante el proceso de imaginar una situación futura relativamente “inevitable” como por ejemplo: pensar en el fin de una relación cuando apenas va comenzando. Basándome en la historia que cuento de mi propia experiencia, esto es algo que paulatinamente se va haciendo real. Y me atrevo a decir que en parte se debe a las sensaciones que se quedan cuando pienso en una situación como esa. O sea que, paradójicamente, pensar repetidamente en el fin de una relación, que es algo que no quiero que pase, hace que eventualmente pase. Es como si uno comenzara a actuar en relación con las sensaciones que surgen de ese pensamiento (repito). Por eso, en vez de estar haciendo algo para que eso ni siquiera sea importante, pasa todo lo contrario. ¿Y entonces qué? No tengo idea. Estoy siendo sincero. Sigo pensando en el futuro y no quiero que esto termine “jamás”*.

*Usar palabras como jamás, nunca, nada, todo, siempre, etc. es meterse en pedos porque nunca hay nada que jamás lo sea todo siempre.


Aug 29

Untitled

Entre tantas pinches luces, entre tantas pinches personas, entre tantas, tantas cosas me confundo y sin darme cuenta siempre cambio. Si las luces se apagan dejo de ser el que era cuando estaban prendidas, si esa persona se va, dejo de ser el que era cuando estaba, o cuando el agua es fría no soy el mismo que cuando es caliente… o tibia (no es necesario seguir sólo con los opuestos). Repentina es la descripción de lo sutil que es la sensación. Me gusta la palabra “sutil” porque tampoco puedo decir que todo cambia así como cuando todo cambia, mira… 2492701423203987572020394810715478390200201012654545.
PERO SI ESE EJEMPLO NO FUNCIONA PARA EXPLICAR LO QUE TRATO DE ESCRIBIR, ENTONCES LAS MAYÚSCULAS PUEDEN AYUDAR.
Las cosas (entiéndase “las cosas” como un sustituto de “todo”) cambian y regresan para cambiar, pero regresan y cambian para regresar diferentes y volver a cambiar igual. No quiero confundir a nadie pero la verdad no estoy seguro de cómo se puede (d)escribir un proceso que ni siquiera sé si en verdad está ocurriendo. Pero, a ver; yo quería hacer una carta de amor o algo así. Sentía que estaba tan inspirado como para ponerme a repetir a lo largo de un texto palabras como: mirada, sonrisa, quiero, ilusión, amo, amor, amar, amamos, te, feliz, cielo, nunca, todo, siempre, verdad, más, mucho. Lo que no he llegado a entender acerca de amar es lo que no puedo ver detrás del apego. El apego es mi sabor favorito, por eso siempre pido un helado de apego o un agua de apego o una torta de apego con queso. ¿Qué sería de mí sin ese apego que tanto pido? Puede que ni siquiera-quiera conocer la respuesta.
No se puede escribir tan agustín cuando hay tantas personas viéndote, por eso un “stand” no puede escribir un mensaje cuando está haciendo ese trabajo, o al menos eso se cree.
El chiste, pero no tan chistoso, es que no estás y cuando no estás no soy el mismo que cuando estás. Algo cambia, pero no sé qué sea porque no se ve. Tal vez si eso que cambia se pudiera ver, podría tomarle fotos y enseñártelo para que me pudieras entender sin tener que imaginarte lo que estoy tratando de decir. ¿Y entonces? ¿quiero estar más tiempo contigo o nos tenemos que dejar de ver tanto?
No tengo ni puta idea (tal vez un poco de las dos). Te quiero un chingo y me gusta hablarte como si le estuviera hablando a un amigo o a un compañero de equipo. Las palabras “sutil” y “equipo” fueron las palabras que más me gustaron en este texto y no sé si tengan alguna relación dentro de esta relación.
¿Te acuerdas que es difícil despedirse? bueno pues como que ahora estoy intentando encontrar una buena manera de terminar, ya sabes, algo bien chingón que te deje pensando bien cabrón. Pero, más bien, que simplemente sea repentino y sutil al mismo tiempo. Algo así como: me gusta mirar pero no mirar de más como ayer cuando el homeless del centro iba a cagar.


Jul 15

HOY [Ayer(antier)]

Soñé que se terminaba esta historia que lleva poco juntando anécdotas pero que por momentos parece una especie de mito que se ha repetido desde hace un chingo de tiempo. El último mensaje decía: “ué, qué chido, no quedó nada”.
Antes de llegar a esto se estaba desarrollando una historia con personajes y paisajes semejantes a los de un cuento. Había unos movimientos bellos y precisos que llevaban la progresión de la historia, esos movimientos cambiaban el paisaje y los personajes de una manera muy delicada; cualquiera se hubiera quedado pendejo al verlo. De hecho, llegué a pensar: “esta no es mi historia, seguro la estoy reinterpretando de alguna que vi por ahí”.
Esa especie de cuento terminaba y al parecer eso me daba una sensación de tristeza porque me sentía parte de la historia. Pero bueno, todo termina, así que llegué a la siguiente locación. Ahí estabas tú, borrosa, pero eras tú. No recuerdo por qué peleábamos. No había manera de no pelear, de no llevar esa situación a una inevitabilidad (ya sabes cuál). Lo sabía, lo presentía. Salí de donde estabas y tomé algo parecido a un avión que me llevaría de regreso a otro lugar, a un lugar que reconocería (sensación de domingo). En el camino recibía dos mensajes tuyos, el primero no lo recuerdo, el segundo ya lo escribí más arriba. Cuando vi el primer mensajito sentí que era una buena señal; querías seguir comunicándote. Pero cuando vi el segundo, ya no había manera de ser optimista: “no quedó nada”. Era bello, sutil y apocalíptico al mismo tiempo. Ahí fue cuando tuve la sensación de empezar a ponerme muy ansioso, ahí fue cuando ya no quería seguir avanzando sino regresar hasta el punto donde estabas tú, antes del momento que pudo haber definido la inevitabilidad de lo que en ese momento comenzaba a ser destino. Llegué de noche y con lluvia a un lugar que reconocía, sabía que adentro estaba mi mamá y mi familia. Tenía llaves pero no podía abrir la puerta por la presión que sentía en mi cuerpo. Mi mamá me abría y entonces entraba a una pequeña casa donde se encontraba toda mi familia. Trataba de olvidar lo que había pasado pero no podía, así que traté de hablar acerca de eso con las personas que estaban ahí. Curiosamente, por más preocupado que estaba por esa situación, no perdía el sentido del humor y me burlaba de mí mismo y de la situación, aunque sin perder la seriedad.

Me despierto de golpe en un cuarto lleno de ti pero sin ti. Eso, de alguna manera, se relaciona demasiado con el sueño. El momento es una metáfora por sí mismo. Esto lo tengo que escribir, pensé.


Jul 1

Pi

Quería hacer un círculo pero caí en una espiral.


Page 1 of 6