Gilberto
Era fácil reconocer que tú eras el villano de la historia
tu mirada te delataba
tu aliento me emborrachaba
un intruso que llegó con regalos
porque esa era su manera de conquistar
por primera vez la vi llorar
por primera vez la vi viajar (sin mi)
le diste lujos y eso fue difícil rechazar
Tus regalos eran “mejores” que los de mi papá:
nunca voy a olvidar ese cochecito azul de control remoto
tú te reíste cuando lo viste
era de mi padre y tú te burlaste
lo disfruté con cierta melancolía
pero tus regalos no eran los mejores:
nunca voy a olvidar esa bicicleta negra
porque sabías que eso era justo lo que no quería
(al menos yo lo sabía)
dejé que se oxidara en el balcón
jamás me interesó aprender a andar en ella
una bicicleta negra,
ese era el color de tus regalos
De tu boca salían muchas palabras
palabras que nunca antes había escuchado
y boquiabiertos los dejabas
“una persona muy culta”, decían
viajabas y tomabas
y a ella te la llevabas
una botella tras otra
en un coche tras otro
y, mientras tanto, mi padre se desvanecía
en su propia sombra
de él recuerdo el aserrín
de ti recuerdo esa sierra que corta la madera
Tu casa siempre oscura y fría
mármol en el primer piso y madera en el segundo
(el tercero no lo recuerdo)
y en tu recámara… ahí la seducías
la tocabas en frente de mí
yo me defendía y tú respondías
lo sabías
por eso me mirabas tanto y tan poco
jugábamos a:
“le declaro la guerra a mi peor enemigo que es…”
¿cómo acabaste siendo un niño?
tan viejo que te veías
y mientras tomabas te despeinabas
así que era fácil notar tu ebriedad
era fácil despreciarla
¿Quieres hablar de psicología?
eres una o más etapas de mi vida
fueron los años en los que yo debía aprender a aceptar una derrota
una derrota muy importante
no fue con mi padre, sino contigo
y, desafortunadamente,
contigo perdí batallas, pero no la guerra
al final yo gané
al final ella terminó durmiendo conmigo
y tú te fuiste derrotado en una guerra de pastel con flan
dejaste de llamar por las noches pidiéndole que te lo regresara todo
y ella ya no llegaba con aliento tambaleante
cambiaste de cara y ya nunca la pude ver
pero me la imaginaba
así desapareciste
Ahora te recuerdo porque te tengo
por primera vez odié
pero de eso tengo que aprender (como dije antes)
eres parte de mi sombra que justo ahora se asoma
… me asombra (pa’ la rima)
y, según Jung, te tengo que aceptar (o algo así)
o me tengo que aceptar contigo
esta es una etapa más
a veces me comporto como tú, lo sé
veo muchas similitudes en mí con el recuerdo que tengo de ti
me parezco a ti pero sin el dinero
Hace unos meses pasé por esa casa
pude ver la luz de una la televisión
que se reflejaba por una de las ventanas
te imaginé ahí, solo y viejo
me atreví a tocar el timbre pero no hubo respuesta
quería platicar contigo
quería verte y que me vieras
¿quién eres?
¿cómo estás?
¿puedo pasar?